El doodle de hoy, es en homenaje al padre de la filantropía George Peabody

George Peabody, el padre de la filantropía moderna para la educación y los pobres
Una de las figuras mundiales del siglo XIX, repartió una fortuna de 9 millones de dólares entre Estados Unidos y Gran Bretaña para favorecer el desarrollo y la investigación

Gracias a sus acciones en favor de la educación y las personas más necesitadas, con donaciones de importantes sumas de dinero para institutos de investigación, escuelas, bibliotecas, viviendas… se convirtió en una de las figuras mundiales más conocidas del siglo XIX. Su fama fue tal que posiblemente sea la única persona a la que le cambiaron el nombre de la ciudad de nacimiento para denominarla con su apellido, el del hijo más famoso: Peabody.

Nacido el 18 de febrero de 1795 en lo que entonces era South Danvers, Massachusetts, en el seno de una familia pobre de siete hijos, George Peabody solo pudo asistir a la escuela durante algunos años. Con 11 años entró a trabajar de aprendiz en una tienda. Allí aprendió hábitos que le servirían para el futuro: cómo tratar con las personas, llevar las cuentas, ser responsable y honesto. El aprendizaje de Peabody terminó cuando tenía 15 años, y en ese momento el joven se convirtió en un ambicioso, inteligente y precoz soñador con el propósito de buscar su fortuna.

Peabody no descuidó su educación y visitaba con asiduidad la biblioteca, compaginándolo hasta 1812 con el trabajo como comerciante, cuando fue a servir en la Guerra Civil como voluntario. En el frente conoció a Elisha Riggs, que dos años después respaldó económicamente su proyecto mayorista de productos secos importados de Gran Bretaña Peabody, Riggs & Company. Fue su primer triunfo empresarial y ambos lograron abrir sucursales en Baltimore, Nueva York y Filadelfia.

En 1816 George Peabody se traslado a vivir a Baltimore, donde vivió durante los siguientes 20 años. Allí se convirtió en empresario y a la vez en financiero. Viajó por primera vez a Inglaterra en 1827 para comprar mercancías y negociar la venta de algodón americano y, gracias a ese viaje, abrió una sucursal de su negocio allí.

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