Adictos al café? aquí te decimos Cuántos debes tomar al día

Millones de consumidores habituales de café se enfrentan a diario al dilema de decidir cuantas de tazas que nos podemos permitir.

Es una cuestión tan candente que es un dilema derivado y alimentado por el aluvión de estudios que se publican sobre las consecuencias del consumo de cafeína que hablan tanto de beneficios —mejora de la atención sostenida, prevención de enfermedades cardíacas y de algunos tumores— como de posibles efectos adversos —mayor estrés, insomnio y riesgo de aborto espontáneo.

La cantidad de cafeína en cada taza de café depende de múltiples factores. Dejando a un lado el más obvio, el tamaño de la taza y la cantidad de café negro con que se llena, los dos principales son la variedad de grano escogida y el método de preparación y la cantidad de café que colocamos en el depósito o filtro en cada caso también afecta a la cantidad de cafeína final.

Los granos de café que se cultiva en Centro y Sudamérica— es la que contiene menos cafeína, con un promedio del 1,2% en peso. De hecho, la diferencia es sustancial, dado que la variedad robusta tiene casi el doble de cantidad, el 2,2%.

“La cafeína es un repelente de insectos, así que a altitudes muy bajas hay más cafeína en los granos de café porque hay más insectos. A mucha altitud hay muchos menos insectos, así que la planta necesita acumular menos cafeína”. Por tanto, si dentro de una misma variedad elegimos cafés cultivados en zonas no tropicales o en zonas altas, la cantidad de cafeína en grano será menor.

Cuántos cafés podemos tomar sin pasarnos de esos recomendables 400 mg de cafeína diarios. Como somos animales de costumbres y siempre preparamos el café del mismo modo y lo tomamos en las mismas tazas, lo más sencillo es estimar la cantidad de cafeína contenida en nuestra taza habitual y luego llevar la cuenta de cuántas tomamos al día.

Por ejemplo, un aficionado al espresso podría tomar tres tazas pequeñas al día —de un café como el usado por los investigadores australianos. Si usamos una cafetera italiana, podremos tomar el doble de tacitas que si usamos una máquina de espresso. Si somos más de tomar tazones enteros que tacitas de café, deberíamos usar una cafetera de émbolo o de filtro (u otros métodos “bajos en cafeína”: café turco, de puchero, soluble o de percolador.

Con el café hecho en casa no podemos precisar mucho más, a no ser que consigamos que un laboratorio con espectrofotómetro  nos determine cuánta cafeína tiene nuestra taza habitual.

A falta de un consenso científico sobre los efectos positivos o negativos del consumo de cafeína, estos consejos permitirán a los amantes del café mantenerse dentro de los límites recomendados. Aunque sin olvidar que cada taza es un mundo.

@lamovidaenvzla

Fotos. LMV

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *